Las mañanas de te, de lluvia y de música que pintan las poesías pueden transformarse en ¡HORROR!
El monstruo está metido en las paredes y ladrillos de esta ciudad, nos amenaza todos los días un poquito y logra penetrarnos justo en ese momento de dispersión que está viniendo el colectivo, hay una cola de personas larguísima detrás tuyo y tenes la billetera debajo de todos los objetos que habitan en tu mochila, el colectivo viene lleno y sabes muy bien que ahora va a rebalsar, entonces es difícil ponerse a buscar la SUBE y mientras tanto se va cayendo gente por las ventanas y y son el alimento para esas bocas de monstruos de los muros que vienen a visitarnos cuando hay caos y llueve, la humedad insoportable adentro del Bondi y te morís de transpiración porque además estás llegando tarde al examen, la otra tarada con los auriculares gigantes blancos escuchando andá a saber qué, y no se da cuenta que tiene que sujetar a las personas de las botas para que no se sigan cayendo por las ventanas.
De pronto, al llegar a la plaza el colectivo comienza a desconcentrarse, bajan los animales con sus bolsos y quedan vacíos esos asientos que con tanta avidez esperabas, es tu oportunidad, el momento para cerrar los ojos, y poner tu mente en sintonía para después bajarte y emprender un camino más feliz. Te aseguro que los monstruos se sacarán las galera al verte pasar. Buenos días. Hoy llueve. tengo que ir a trabajar. Escucho música y tomo té, también es viernes y mañana sábado. Pero lo más importante: Nunca dejo de sonreír.
La bamba en silencio, se retira ofendida a su habitación. QUÉ BAILE TE COMISTE! JÁ